Habitantes, familias y escuelas rurales de la Región de Coquimbo forman parte de una red de ciencia ciudadana que registra precipitaciones en zonas cordilleranas. Durante el intenso temporal de julio, mantuvieron sus mediciones pese a los cortes de caminos y la falta de conectividad.
En sectores cordilleranos de las provincias de Elqui, Limarí y Choapa, observar la lluvia y la nieve se ha convertido también en una forma de contribuir a la investigación científica. A través de la red “Vecinos de las Nieves”, comunidades locales colaboran con el Centro Científico CEAZA en el registro de precipitaciones y condiciones de nieve en zonas de montaña.
El trabajo volvió a demostrar su utilidad durante el intenso evento meteorológico ocurrido entre el 15 y el 23 de julio de 2026. Aunque varias localidades quedaron aisladas por cortes de caminos y algunas perdieron la señal telefónica, los participantes lograron mantener sus registros mediante mediciones y bitácoras físicas.
Según informó CEAZA el 8 de octubre, la red lleva cerca de ocho años de desarrollo y cuenta actualmente con 17 puntos activos de observación. Desde junio hasta agosto de este año, sus participantes registraron al menos ocho eventos de precipitación.
Cuando la comunidad también hace ciencia
La iniciativa reúne a habitantes, familias, establecimientos educacionales y voluntarios que observan y miden las condiciones meteorológicas de sus localidades. Los datos obtenidos permiten complementar el conocimiento científico sobre precipitaciones y nieve en zonas donde contar con registros locales resulta especialmente importante.
Durante el temporal de julio, por ejemplo, se registró nieve en tres puntos ubicados entre los 1.310 y 1.672 metros de altitud, en las provincias de Elqui y Limarí.
En la localidad de Rincón Las Chilcas, en la comuna de Combarbalá, la Escuela Rural Estrella de Belén registró 472 milímetros de agua caída durante el período informado por CEAZA. Para mantener las mediciones, fue necesario vaciar el pluviómetro cada uno o dos días debido al volumen de las precipitaciones.

La experiencia también permitió que estudiantes y apoderados participaran en el seguimiento meteorológico de su localidad, incluso cuando las dificultades de conectividad impedían realizar consultas habituales.
Una experiencia que conecta las aulas con el territorio
La red tiene además una dimensión educativa. En la Escuela Camilo Henríquez de Valle Hermoso, también en Combarbalá, estudiantes y apoderados colaboraron con los registros durante el aislamiento de la localidad.
Estas tareas permiten trabajar contenidos escolares mediante experiencias concretas: observar fenómenos naturales, registrar datos, elaborar gráficos, comparar resultados y formular posibles explicaciones.
Así, la ciencia deja de ser únicamente un contenido que se estudia en los libros y se convierte en una práctica vinculada con la vida cotidiana y el lugar donde viven los estudiantes.
Adaptarse a los cambios del clima
El programa también ha tenido que modificar sus métodos de observación. En 2021 incorporó la medición de lluvia con pluviómetros manuales, porque en sectores donde antes era habitual registrar nieve comenzó a ser más frecuente observar precipitaciones líquidas.
Actualmente, los datos recopilados por la red contribuyen al proyecto CLAP, una iniciativa de cinco años que estudia la sensibilidad de la biosfera al cambio climático y busca aportar antecedentes para la planificación de acciones climáticas.
La experiencia muestra cómo el conocimiento local puede complementar la investigación científica, especialmente en territorios extensos y de difícil acceso.
En la cordillera de la Región de Coquimbo, medir la lluvia o registrar la nieve no es solo una tarea técnica. Es también una forma de observar los cambios del entorno, compartir conocimientos y aportar información para comprender mejor el territorio.
Fuente: Centro Científico CEAZA, “Red de Vecinos de Las Nieves registró datos clave del último gran temporal en la Región de Coquimbo pese a las dificultades del aislamiento en cordillera”, 8 de octubre de 2026.





